Rodorín - Retablillo de títeres y cuentos - Titirimundi 2017

Lugar: Patio de la Diputación

Programación: Sábado 13 a las 11:30 | Domingo 14 a las 17:30

Duración: 45′

Clasificación por edades: T.P. +3 años

Precio: Niños 1€ | Adultos 4€

(España)

“Durante mucho tiempo he estado buscando cómo se llama eso que lleva dentro el cascabel, ese primer diente que echó un día y que guarda como un recuerdo de su infancia y que pudiendo ser posta de una bala es posta ‘reidera’. Hasta que un día di con la palabra ‘rodorín’, la íntima triquiñuela del cascabel, su diente de desdentado, lo que le da esa sonrisa mellada que suele tener. Pulcinella tiene un cascabel en la punta de su humorística joroba. Música de cascabel con su badajo dentro, música para el optimismo de esta época tan tristona y cabizbaja “. Así definía Ramón Gómez de la Serna “rodorín”. Y nuestro Rodorín en Titirimundi es el madrileño José Antonio López Parreño, cuyas propuestas aúnan los cuentos y los títeres, la oralidad y el juego. Cuentos dramatizados a través de la manipulación de libros, marionetas (de guante, varilla, hilo y bunraku) y objetos que se utilizan de manera paradójica, humorística, poética o irónica, con los que logra embelesar a su público. No le falta labia.

Retablillo de títeres y cuentos es precisamente eso, un collage de cuentos, narraciones cortas extraídas de la tradición oral y de autores contemporáneos de la literatura infantil. En todas ellas hay una presencia importante tanto de la palabra como de la música: ritmo, rima, ecos, aliteraciones. Y esta oralidad tiene su contrapunto en el juego; juego con diversos elementos cercanos al mundo de los niños: libros, títeres y marionetas, juguetes y objetos cotidianos que de modo figurativo o simbólico pasan a convertirse en personajes de las historias a través de su manipulación.

¿De qué río de piedrecitas casi invisibles provienen esos cantos rodados que hay en el fondo de los cascabeles y que son como su alma alegre y dichosa? Sin ese pedregullo escondido los cascabeles serían mudos y poco inteligentes. El secreto, pues, de la chistosidad del cascabel, está en ese ardite que tiene el nombre saltarín de “rodorín”. Y es que el cascabel es el garbanzo del optimismo, por eso López Parreño regresa a Segovia para mostrarnos la risa esférica, redondeada y caracoleante de sus sencillos espectáculos.

 

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