+14 años. 60′

 

Voz araucana que se refiere a un candil con el que los campesinos iluminaban sus viviendas y caminos, El Chonchón nace en 1967 en la ciudad chilena de Concepción, cuando Manuel, Roberto y Miguel Oyarzún se adentran en el arte milenario de los títeres. Su labor profesional se inicia en 1979, formando el grupo Pirulín Pirulero. Más tarde, Miguel comienza a viajar por Latinoamérica y recala en Córdoba (Argentina), donde desde 1986 desarrolla su actividad titiritera, incorporándose al grupo Laura Rodríguez y Carlos Piñeiro.

Con obras para adultos basadas en el teatro de Lorca, Shakespeare, Chejov y de su propia autoría, no faltan a la cita de Titirimundi con su ya clásica versión de la aún más trágica de Shakespeare Romeo y Julieta, pero con el título de Juan Romeo y Julieta María. Una obra que pertenece al imaginario del pueblo y todo un desafío escénico para mantener la estructura del verso y además ofrecer una versión libre donde el humor no desvirtúe la tragedia. Una empresa que los títeres asumen con dignidad, puesto que para cualquier muñeco que se precie de tal tiene una gran carga de absurdo y disparate que aflora en el momento más inesperado. Sin embargo, los “actores títeres” se esfuerzan por respetar lo que ellos creen que es la esencia trágica de la obra.

Los bufos de la matiné es un homenaje a los cómicos del cine mudo. Personificados por títeres de guante, Charles Chaplin, Buster Keaton, Harold Lloys, Ben Turpin, Laurel y Hardy, son algunos de los que aparecen haciendo de las suyas en las distintas pantomimas que integran el espectáculo. Las situaciones están musicalizadas con la típica melodía del cine mudo, y los personajes y la escenografía están coloreadas con los característicos blanco, negro y gris.

“El viaje” cuenta las peripecias que el Gordo y el Flaco tienen con su viejo, pero querido, automóvil. “Carlitos pescador” nos muestra cómo Chaplín arriesga su vida por salvar la del pibe. En “Un día tempestuoso”, Buster Keaton es sorprendido por el mal tiempo y lucha contra los elementos hasta perder las piernas y la cabeza. Y Harold Lloys espera “desesperadamente” en un banco de la plaza a que venga su novia, mientras que Ben Turpin se deja embriagar por la noche bajo un farol. Humor y ternura alrededor del milenario retablo de títeres.

PASES

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